
Entrenas duro, comes bien... y no avanzas
Sigues tu plan de fuerza, cuidas la proteína, duermes lo que puedes. Aun así, la báscula no se mueve, te cuesta recuperar entre series y algunos días te sientes agotada antes de empezar. Puede que el problema no sea tu entrenamiento. Puede ser tu cortisol.
Qué es el cortisol y por qué te afecta como mujer
El cortisol es la hormona del estrés. En dosis normales es tu aliada: te despierta por la mañana, te da energía para entrenar y regula la inflamación. El problema aparece cuando se mantiene elevado de forma crónica, por trabajo, falta de sueño, entrenamientos excesivos o simplemente por la vida moderna.
Los estudios muestran que el cortisol crónicamente alto interfiere con la producción de progesterona y estrógenos, altera la sensibilidad a la insulina y favorece la retención de grasa abdominal. Además, compite con la testosterona, la hormona que necesitas para construir músculo y fuerza. Resultado: entrenas, pero tu cuerpo no está en modo
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