
La hormona de la que nadie habla en el gimnasio
Hablamos de estrógeno, progesterona, cortisol... pero casi nunca de insulina. Y es una de las hormonas más importantes para tu energía, tu composición corporal y tu salud metabólica a largo plazo.
La insulina es la encargada de meter la glucosa de los alimentos dentro de tus células para usarla como energía. Cuando tus células responden bien a ella, todo funciona: tienes energía estable, duermes mejor y tu cuerpo gestiona los carbohidratos sin problema. Cuando responden mal —lo que se llama resistencia a la insulina— empiezas a notar fatiga después de comer, antojos constantes de azúcar, dificultad para perder grasa y, en algunos casos, ciclos irregulares.
Por qué esto te afecta más de lo que crees
La resistencia a la insulina no es solo cosa de diabetes tipo 2. Está relacionada con el síndrome de ovario poliquístico, con la perimenopausia y con el estrés crónico. Los estudios muestran que una gran parte de las mujeres que entrenan solo cardio o hacen dietas muy restrictivas terminan empeorando su sensibilidad a la insulina, no mejorándola.
¿Por qué? Porque el músculo es el mayor consumidor de glucosa de tu cuerpo. Cuantro más músculo tienes y más fuerte eres, más
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